De Reims a Viena: el nacimiento del espumoso austríaco en las Schlumberger Kellerwelten
La historia de Schlumberger no comienza en Viena, sino en Reims, la capital de la región de Champagne. Robert Alwin Schlumberger, nacido en Stuttgart en 1814, tuvo que abandonar sus estudios tras la muerte de su padre y entró como aprendiz en una casa de comercio. Su camino le llevó hasta Ruinart Père et Fils, la casa de champán más antigua del mundo, fundada en 1729. Allí se formó como maestro de bodega y ascendió a director de producción, aprendiendo cada detalle de la méthode traditionnelle, el minucioso proceso de elaboración de espumoso mediante segunda fermentación en botella.

Su vida cambió de rumbo durante un viaje en barco por el Rin en 1841, cuando conoció a Sophie Kirchner, hija de un industrial vienés. El cortejo fue breve, pero los padres de Sophie se negaron a dejarla mudarse a Francia. Robert, entonces, la siguió hasta Austria y llevó consigo el arte de la elaboración de champán.
Ascenso burbujeante hasta el favor imperial
En 1842 fundó su empresa y comenzó a producir espumoso a partir de uvas austríacas con el método francés, siendo el primero en hacerlo en el país. Inicialmente estableció la producción en viñedos de Bad Vöslau, al sur de Viena, en las laderas de la colina Goldeck. La calidad era extraordinaria. En 1846, Schlumberger ya había lanzado su primer espumoso y sumaba medallas, y el "Schlumberger Champagner" se convirtió rápidamente en la bebida favorita de la élite vienesa. En la Exposición Universal de Londres de 1862, su "Sparkling Vöslauer" entró en la carta de vinos de la reina Victoria. Su hijo Otto recibió más tarde el título de k.u.k. Hoflieferant (Proveedor de la Corte Imperial y Real) en 1895, consolidando el prestigio de la marca.

Robert Alwin Schlumberger fue también un pionero más allá del espumoso. Fue el primero en cultivar Cabernet Sauvignon y Merlot en Austria, importando las cepas desde Francia y plantándolas en sus viñedos de Vöslau. En 1878 fue ennoblecido con el título "Edler von Goldeck" en reconocimiento a sus contribuciones a la viticultura austríaca. Murió en 1879 y la empresa continuó bajo la dirección de sus hijos Otto, Gustav y Robert II.
Las bodegas: 300 años bajo tierra
Las bodegas de Heiligenstadt por las que hoy caminan los visitantes tienen su propia historia singular. Las bóvedas se remontan a más de 300 años, pero fue Karl Ritter von Ghega quien las amplió y conectó hasta alcanzar su escala actual a mediados del siglo XIX. Ghega se hizo famoso más tarde como ingeniero del Ferrocarril del Semmering, la primera línea férrea de montaña del mundo y la primera inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1998. Su trabajo en las Schlumberger Kellerwelten es menos conocido, pero el DOM-Keller, con forma de catedral y su portal característico, sigue siendo una pieza extraordinaria de arquitectura subterránea.
Guerras, tratados y nuevos comienzos
La empresa atravesó grandes convulsiones en el siglo XX. Tras el Tratado de Saint-Germain de 1919, los productores austríacos ya no podían utilizar la palabra "Champagner" para sus productos, pese a emplear un método de producción idéntico. El desmoronamiento del Imperio habsburgo destruyó además los mercados de exportación tradicionales, y la planta original de producción en Bad Vöslau tuvo que ser liquidada. La familia mantuvo la propiedad durante ambas guerras mundiales, hasta que Robert Schlumberger IV vendió su participación al Grupo Underberg en 1973.

Hoy, Schlumberger sigue siendo el mayor y más consolidado productor de espumoso de Austria. La empresa fue la primera bodega de espumoso del mundo germanoparlante en obtener la certificación ISO 9001 en 1994, y cada botella se sigue elaborando exclusivamente con uvas austríacas y el método tradicional. En 2025, Schlumberger inauguró unas nuevas instalaciones de producción en Müllendorf, Burgenland, mientras que la sede y las Schlumberger Kellerwelten siguen en su hogar histórico de la Heiligenstädter Straße, donde miles de botellas continúan madurando en las mismas condiciones que la ingeniería de Ghega hizo posibles hace más de 170 años.

















































































































